La apertura de Café Mar del Plata en La Paternal responde a una búsqueda de espacios más humanos y tranquilos. El bar apuesta por la calidad de sus sándwiches de miga y el café de especialidad para convertir cada visita en una experiencia pausada.
Café Mar del Plata en La Paternal: café de especialidad y sándwiches que sorprenden
En una esquina suave de La Paternal, el bar fundado por el actor Martín Piroyansky se erige como un refugio para quien busca un ambiente retro, buena música de fondo y una carta sobria pero contundente. El lugar, que se apoya en la simplicidad de un café de especialidad y en sándwiches de miga de alta calidad, propone una experiencia sin artificios, pensada para largas jornadas de trabajo o para una pausa tranquila en medio de la rutina barrial.
La propuesta de Café Mar del Plata —así se llama el proyecto que Piroyansky comparte con su socio Diego Berakha— se define por un diseño descontracturado: mobiliario de época, mesas que invitan a quedarse y una decoración que remite a un café porteño clásico. La ambientación combina pupitres viejos con piezas ochentosas y transmite una sensación de calma, lejos de la urgencia de los lugares que ahí mismo se conocen por su moda efímera.
El menú es directo y se apoya en dos pilares: sándwiches de miga y café de especialidad. En el lugar se alejan de la estética de los bares “cool” en la que el consumo es tan rápido como la temperatura del vaso. Aquí se invita a relajarse: nadie corre a atender al comensal, y la orden puede hacerse sin necesidad de subtitulado para entender un simple coffee con leche.
Cómo se hizo Café Mar del Plata
Todo empezó cuando Piroyansky compró una casa en La Paternal y, al mismo tiempo, se vendió la casa contigua. “La compró un grupo de empresarios gastronómicos. Primero pensé que iban a poner un bar o algo así pero había un plan de hacer un edificio de siete pisos”, recuerda el actor.
Con el objetivo de evitar el proyecto inmobiliario, Piroyansky planteó la posibilidad de abrir un café o bar junto a la persona interesada en la propiedad, y estuvo dispuesto a escuchar otras propuestas. La negativa fue rotunda: “Nosotros no queremos tener más bares, pues ya tenemos varios, pero si querés abrilo vos y te alquilamos la propiedad”. La idea quedó flotando, y fue su amigo Diego Berakha, diseñador gráfico y director publicitario, quien terminó por entusiasmarlo y motivarlo a dar el paso definitivo.
“Básicamente somos dos inconscientes”, señala el propio Piroyansky, mirando con humor el proyecto. “Abrimos Café Mar de Plata con la idea de volver un poco al cafetín porteño clásico”, agrega, y explica que el nombre nace de una afinidad compartida: “Mar de Plata es una ciudad que a los dos nos gusta mucho”. El actor subraya la intención de recuperar la forma tradicional de llamar a un café, manteniendo la carta simple y el énfasis en el café de especialidad, preparado por el jefe de barra sin nombres raros en inglés.
Un lugar pensado para trabajar y conversar
Así se construyó Café Mar del Plata: un espacio diseñado para trabajar con la computadora, con una conectividad sólida y múltiples enchufes repartidos por el salón. “Armamos un café ideal para ir a trabajar con la computadora. Acá no tenemos una política de echar a la gente, poner música fuerte para que haya más circulación. Venís con la compu y te quedás 4 horas”, afirma Piroyansky. El propio actor reconoce que a veces se levanta y decide ir al café a trabajar junto a su perro Nico, un hábito que refleja la vocación del lugar: un sitio para crear y concentrarse sin prisas.
La carta, centrada en sándwiches de miga, propone una versión local y cariñosa de un clásico: cada sándwich está preparado con una lógica de calidad y con productos de primera. “La única excepción es cuando se lo pide tostado en un bar pero siempre de jamón y queso”, detalla. El equipo encargó a Martin Sclippa y Stefanía Maiorano, del restaurante Fico, la elaboración de una variedad de sándwiches con una vuelta de rosca: el de jamón crudo, por ejemplo, lleva manteca de tomates secos y todos se elaboran a diario con materia prima de alta calidad.
Además de los sándwiches, la carta incluye torta vasca, que se sirve con salsa de frutillas y se ha convertido en un tanto imprescindible de la casa. “Estamos queriendo agrandar la carta. Quizás sumar un flan y estamos pensando en tener sándwiches más contundentes como de almuerzo o cena”, comenta el equipo, sin perder la coherencia de la propuesta original. En la oferta se destacan también picadas para dos o tres comensales con una selección de quesos y fiambres, perfectas para acompañar vermú o cerveza.
La propuesta dulce no se queda atrás: la torta vasca figura como reina de la sección, con una cremosidad que seduce y una salsa de frutos rojos que la acompaña. Los postres se lucen entre sándwiches dulces y la posibilidad de ver nuevas creaciones en la futura carta, manteniendo siempre ese espíritu de casa chica con productos de calidad. La experiencia se completa en un patio con mesas y bancos comunitarios, donde el aire libre invita a quedarse más tiempo.
Qué beber y comer en Café Mar del Plata
La vitrina exhibe opciones como chipá, brownies, medialunas y los icónicos bocadillos que homenajean al nombre del local, con variaciones estacionales que buscan jugar con el clima y con la expectativa de los seguidores de la serie Porno y helado. En la carta de sándwiches de miga, se ofrecen sabores clásicos y propuestas más audaces, con precios que oscilan entre opciones simples y combinaciones más elaboradas, como fruta de guarnición o rellenos más generosos.
El lugar también ofrece una picada para compartir, con una selección de quesos y fiambres, que acompaña muy bien la oferta de bebidas. Las bebidas se completan con sifón de soda y otras variantes para quienes buscan un toque refrescante con la comida. En definitiva, Café Mar del Plata se consolida como un rincón de La Paternal que equilibra tradición y modernidad, sin renunciar a la calidez de un proyecto de barrio.

